24 Jun Estar ingresado
Hola, hoy quiero contaros cómo es estar ingresado en el hospital por leucemia. Para mí, estar ingresado es lo peor. Significa que estoy malito otra vez o que necesito quimio fuerte y tengo que quedarme en el hospital bajo observación.
La decoración de mi habitación es súper aburrida, todas las paredes son blancas. En otros hospitales tienen decoraciones de superhéroes, princesas y otras cosas guays para alegrar la estancia. Mi mamá, junto con otras familias, está intentando que mi hospital sea tan divertido como los demás y más agradable para nosotros cuando venimos a ponernos nuestra quimio.
En las habitaciones cercanas hay otros niños como yo, pero no podemos jugar juntos porque también están aislados. A veces las enfermeras nos hacen de mensajeras y nos enviamos regalitos como pulseras o dibujos que hacemos para pasar el tiempo. Mi mamá siempre está conmigo, pero solo mi papá puede venir a visitarme. Extraño mucho a mi hermana, a mis abuelos y tíos.
Tengo que quedarme en la cama porque estoy conectado a muchas máquinas. A veces me siento como un robot con todos esos cables. No puedo correr, saltar ni jugar con mis juguetes favoritos. Las enfermeras son muy guais y a veces me traen cositas para que me divierta, pero aún así los días se hacen largos y aburridos. Lo que más me gusta es cuando vienen a jugar conmigo o me cuentan historias. Además, cuando vienen a pincharme, como saben que no me gusta, me ponen mis canciones favoritas para ayudar a calmarme.
Las videollamadas son una forma de hablar con mis amigos y familia, pero a veces me pongo triste porque no puedo abrazarlos. Me gusta ver sus caras, pero duele no poder estar con ellos. A veces, prefiero no hacer videollamadas para evitar ponerme triste.
Cuando tengo que estar en la UCI, ni siquiera puedo mirar por la ventana. Eso es lo más aburrido. En planta, al menos puedo ver el cielo y soñar con el día en que podré correr y jugar afuera otra vez. Pienso mucho en eso, en el día en que estaré curado y podré volver a la escuela y jugar con mis amigos en el parque.
La parte más difícil es no poder hacer cosas divertidas. Mi mamá y papá siempre me dicen que soy muy valiente, y aunque hay momentos en los que me siento triste y asustado, trato de ser fuerte por ellos. A veces, cuando mamá piensa que estoy dormido, la escucho llorar y sé que está preocupada, el hecho de verme rodeado de cables o en ingresos difíciles no es fácil para ella. Además sé que echa de menos estar con mi hermana. Quiero ser fuerte por ella, así que siempre le doy muchos abrazos y besos, de esos que llegan hasta el alma.
Cada semana tengo que ir al hospital de día unas dos veces, lo que significa cerca de seis horas de viaje semanales para controlar mis niveles de sangre y asegurar que todo va bien. Allí siempre coincido con otros niños como yo y mis papás se alegran mucho de poder hablar con otras familias que entienden nuestra situación y siempre nos apoyan cuando necesitamos algún consejo o desahogarnos cuando las cosas no van como esperamos.
Estar en el hospital es duro, pero sé que es necesario para que me cure. Yo sigo tachando los días que quedan para curarme al 100% y no tener que estar más veces ingresado, y así poder hacer una vida normal como antes de tener leucemia. Quiero dar las gracias a todas las personas que siempre están pendientes de mí y me hacen sentir lo afortunado que soy de tener una familia y unos amigos tan geniales.
Mientras tanto, sigo siendo fuerte y valiente, con la esperanza de que pronto todo esto termine y pueda volver a ser un niño feliz y libre.
Marta
Posted at 21:14h, 24 juniomi príncipe que lección nos estás dando… no sabes lo importante que eres para mí y lo que te quiero. Vamos mi superhéroe 🦸. Te quiero hasta la luna.